Kujibiki Tokushou: Musou Haremu ken – Capítulo 39

Capítulo 39: Exterminando langostas con una espada.

Traducción/Edición: Unknown Soldier

Ya que no tenía sentido seguir ocultado quien era, me quité la capa con capucha y enseñé mi cara.

[Por el momento no deben de quedar ningún árbol espíritu. Ya sabes que Eleanor controla a los no muertos. Y me dice que no hay más a su alrededor.]

[Si bueno…]

[Si no me crees puedes darte una vuelta y confirmarlo.]

[¿…Porqué me has ayudado?]

Cambió de tema.

[Porque quise hacerlo.]

Si debía de decir algo más es porque era una mujer pero no le dije esa parte.

[¿Esa es… realmente la espada demoníaca Eleanor?]

[Deberías saberlo por su ‘maldad’ ¿no?]

[Como no estás poseído ya no estoy tan segura.]

Por esa razón otra vez ¿eh?. Pero a cuántos has poseído si se puede saber.

{Emperador, Rey, Héroe, Bravos guerrero, humanos como esos, unos 17.}

Muchos más de los que me esperaba aparecieron.

Y al hacer todo eso era normal que fuera famosa.

[Tú estás… ¿Porqué no estás poseído por Eleanor?]

[Aunque me lo preguntes no se, simplemente la cojo.]

[La coges.]

[Es cierto que no me puede poseer así que puedes estar tranquila. Lo que quiero decir es que si la llevo yo es como si estuviera sellada.]

Después de lo que pasó con Marie pensaba hacer eso.

Marie y Delfina.

Al ver como las dos fueron poseídas por ella, creo que es mucho más seguro que yo la lleve.

[En primer lugar, ¿Porqué vienes desde tan lejos para poder sellarla? Y esto de la aldea también. ¿No eres una Santa impresionante de una religión? ¿No eres de una iglesia? O de algún lugar parecido, deberías mirar pero desde atrás.]

[…Tengo un sueño.]

[¿Un sueño?]

[Quiero conseguir que la gente como yo no nazca. Ser pobre y que nadie pueda salvarte, quiero poder impedir que la gente no pueda pedir ayuda simplemente porque sean pobres.]

[… como los de esa aldea.]

Una aldea de sólo 100 habitantes.

Una aldea que no sería capaz de preparar el pago del equipamiento que les dio Delfina aunque lo buscaran por todo el pueblo.

Obras de caridad… Si no fuera por alguien como la santa Melissa los dejarían de lado.

[Sí.]

[¿Pero qué pasa con Eleanor?]

[Si llegara el caso de subyugar a la espada demoníaca, un ejército o muchos aventureros de alto nivel serían necesarios para pararla. Y si llegara el caso~.]

[Ah~. Costaría mucho dinero.]

Recuerdo la recompensa por derrotar a Sandros. Si hubiera sido ha Eleanor si jefa, las recompensas habrían sido todavía más suculentas.

[Ahora lo entiendo.]

Al final entendí lo que Melissa quería decir.

Así que en pocas palabras ella es una santa que se sacrifica por los demás.

Al ver que encima era ella la que quería hacerlo me estaba cabreando cada vez más y más con la iglesia de Solon que sólo le daba como acompañantes a unos mindundis.

[¡Santa-sama!]

Escuché una voz y unos pasos a lo lejos.

Hablando del rey de Roma o algo así. Parece que los subordinados de Melissa habían despertado y la estaban buscando.

Me volvía poner la capa para taparme la cara y me volví el misterioso espadachín Kristos.

Melissa al verme hacer eso no supo como reaccionar a eso.

[Estaba aquí.]

[Hemos estado buscándola.]

[Es peligroso para Santa-sama, venir hasta el fondo del bosque sola.]

De qué narices estáis hablando malditos incompetentes. No habría ninguna diferencia del peligro aunque vosotros estuvierais cerca.

Tardásteis demasiado tiempo contra un solo árbol espíritu y eso que estabais los diez juntos.

{¡¡Agáchate!!}

[¡¡——!!]

De repente una voz sonó en mi cabeza. Eleanor que apenas gritaba nunca de repente vociferó.

Instintivamente me agaché. Justo en ese momento algo pasó rozándome la cabeza tan rápido que cortaba el viento.

[¡¡Guaaa—————!!]

[¡¡———Gofu!!]

Tiré de Melissa hacia el suelo justo antes de que un bicho bola le diera un golpe.

El bicho bola que se desvió chocó contra un árbol y le hizo un agujero.

[Qué insecto más increíble.]

[Esto es un Caulio… pero porqué está en esta temporada….]

[…otro crecimiento anormal eh]

Me levanté y me puse en posición sosteniendo a Eleanor.

El bicho bola saltó hacia mí—— Corté al Caulio o lo que fuera eso en dos.

Me dio la sensación de cortar acero. Al caer al suelo convulsionó un momento y se quedó quieto.

[Fuh, son poca cosa.]

[¡Corred rápido!]

[¿Correr porqué? Si ya está——]

[Los Caulios tienen la característica de que siguen el olor de los fluidos de los de su especie. Si se mata a uno sin cuidado—— ¡Ahh!]

Escuché un sonido a lo lejos.

Sonaba como una abeja, era el sonido de un enjambre de insectos viniendo hacia aquí.

Si me fijaba podía ver volar las mismas cosas que acababa de cortar volando por el aire. Y había seguramente más de cien.

Volaban sin ningún orden.

Todo el bosque—— Estaba siendo engullido.

Los árboles contra los que se topaban acababan hechos trizas y justo antes de que cayera al suelo ya lo habían atacado otra vez y se lo habían comido sin dejar rastro.

Por allí donde pasaban se convertía en una zona yerma.

[Un grupo ha venido eh.]

[Son muy peligrosos. Dicen que una aldea que fue atacada por Caulios la dejaron como si allí no hubiera habido nada antes, no dejaron ni la hierba.]

[Son como una plaga de langostas eh… no, son como la versión mejorada de esas.]

[Déjame y sálvate, huye.]

[¿Que te deje?]

[Yo no voy a morir… um, ¡No puedo morir! Asi que por favor, ¡huye!]

La santa que no murió ni después de siete días de ser ejecutada.

Como no podía morir que la dejara tirada y me fuera.

Entiendo el razonamiento. No se cómo funciona pero Melissa tenía la certeza de que no moriría a manos de esas cosas——estaba segura de ello.

Eso me cabreó.

Me coloqué con Eleanor delante de Melissa.

[¡Qué haces!]

[Es fácil huir.]

[¿Entonces——?]

[Me cabrea tener que salir corriendo.]

[¿Eh? ¡No te pongas a decir que estas cabreado y huye!]

Melissa me dijo algo pero la ignoré.

Me coloqué en posición y me concentré.

La espada se cubrió con un aura negra.

[Vamos allá Eleanor]

{Esto es una deuda más lo sabes ¿no?}

Contraataqué contra el enjambre de bichos bola de frente.

Era como si cien lanzadores de béisbol me lanzaran cien bolas rápidas a la vez.

Su velocidad superaba los 100m/s y venían cien a la vez.

Moví a Eleanor y me puse a cortarlos a uno tras otro.

Los que se pasaron de largo dieron la vuelta, pero yo me coloqué al otro lado de Melissa para cubrirla.

Corté, rajé y descuarticé indiscriminadamente a todos por la mitad. Sin perder de vista a ninguno, todos acabaron cortados por la mitad.

Como los insectos se movían rápido acabé rápido.

No pasaron ni tres minutos y el suelo se llenó de trozos de bichos bola.

[¿E-estoy… soñando?]

[¿Eh?]

[El Caulio que estaba sólo ya era peligroso… pero si vienen en enjambre incluso los ejércitos los evitan, así son los Caulio.]

No fue para tanto la verdad.

En ese momento Melissa como si se acabara de acordar de que tenía subordinados fue hasta ellos.

Se puedo de rodillas y comprobó si respiraban.

[¿…cómo están?

[Todos respiran… pero si se quedan así no sobrevivirán. Estamos demasiado lejos de cualquier aldea o pueblo… qué hacemos.]

Melissa puso una cara muy apenada.

Sin saber que hacer parecía como si se fuera a poner a llorar en cualquier momento.

Recordando todo lo que había pasado hasta ahora, Melissa odiaba que la gente sufriera ningún daño.

[Ha~… qué remedio.]

[¿Eh?]

No estaba del todo seguro pero me transporté junto con Melissa y sus subordinados hasta un pueblo.

Por el momento todos ellos han escapado a la muerte.

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