Kujibiki Tokushou: Musou Haremu ken – Capítulo 38

Capítulo 38: La Santa y el Portador de la espada demoníaca

Traducción/Edición: Unknown Soldier

Me puse la ropa negra que me prepararon junto con la capa rápidamente. Escondí a Eleanor bajo la capa y coloqué una espada normal encima.

Parezco algo sospechoso a simple vista pero con esta ropa Melissa no debe de ser capaz de reconocerme.

[¿El es?]

[Su nombre es Kristos.]

Delfina me presentó.

[Su vestimenta es por una razón que no viene al caso y además no puede hablar, pero es el guerrero más poderoso que conozco.]

[Mm~m, si que pones énfasis en que es poderoso.]

[Si viera cómo lucha estoy segura de que se convencería.]

[Ah si]

La reacción de Melissa dejaba mucho que desear.

En fin eso era todo, aunque le dijeran que era el más fuerte sería extraño que la convenciera con sólo eso.

[De acuerdo, le tomaré prestado. ¿El equipamiento?]

[Ya ha sido reunido. Venga a la entrada.]

[Muy bien, tiene mi gratitud. El pago se hará~~]

[A su conveniencia.]

Dijo Delfina.

Con Melissa y diez de sus subordinados, comenzamos la marcha.

Sus subordinados eran diferentes a los que vinieron a mi mansión, todos eran hombres pero llevaban el mismo diseño de armadura que las chicas que vinieron antes.

Todos montaban caballos por las carreteras oscuras. Tan rápido como la vez que fui a rescatar a Helen.

Ya era medianoche cuando llegamos a la pequeña villa.

Melissa y sus subordinados se bajaron de los caballos y la siguieron.

Viendo que los seguía, Melissa me miró y dijo.

[¿Kristos… verdad?]

Asentí sin palabras. Si hablo se dará cuenta enseguida así que decidí no decir nada.

[No importa que nos sigas, pero no creo que vayas a poder hacer nada.]

Después de que Melissa dijera eso, sus subordinados la complementaron.

[Tal y como ha dicho ella, quédate atrás y no nos estorbes.]

Sentí algo de malicia en sus palabras. Los ojos de los hombres eran fríos y radiaban hostilidad.

Seguro que era porque no les gustaba que estuviera con ellos.

Al menos sólo los subordinados eran hostiles.

[Si se vuelve peligroso simplemente quédate a mi lado.]

Dijo Melissa.

Después de decir eso sus subordinados me miraron una última vez con desprecio y luego la miraron a ella con admiración.

{Es buena incluso con los forasteros, tal y como se podía espera de una santa supongo.}

La voz de Eleanor sonó en mi cabeza.

Acepté su opinión por ahora pero… por favor compórtate.

Todavía no se ha dado cuenta pero Melissa dijo en la mansión que emanaba ‘maldad’ así que si es posible pórtate bien.

{Sí, si.}

Dijo Eleanor en un tono despreocupado.

Seguí a Melissa y al resto.

El grupo entró en la villa, en la casa más lujosa de todas… dentro de esa casa había casi cien personas.

Un hombre mayor se separó del grupo y se arrodilló delante de Melissa muy emocionado.

[Gracias, gracias, muchas gracias. Y pensar que la Santa en persona vendría a nuestra aldea, con esto estamos salvados.]

[¿El brote de árboles espíritu de Kuroki dónde están?]

[En el bosque al este de nuestra aldea.]

[¿Sólo allí? ¿Han aparecido en algún otro lugar?]

[Sólo están allí. Pero sus números… son diez veces más numerosos que otros años.]

[Entendido. Os diré cuando todo esté solucionado, mientras tanto no os acerquéis al bosque.]

[¡Sí!]

Dejando atrás al jefe de la aldea muy emocionado nos fuimos hacia el bosque del este de la aldea.

Empecé a pensar que cómo serían los espíritu árbol de Kuroki pero enguanto llegamos al bosque uno de ellos vino a recibirnos.

Una transparencia brillante con raíces en vez de pies, era como un árbol que podía moverse.

Instintivamente casi dejo escapar un ‘Asqueroso’.

Los subordinados de Melissa -usando las espadas que les preparó previamente Delfina- atacaron a los árboles espíritu.

Detrás de ellos Melissa juntó sus manos en forma de plegaria.

Melissa

En ese momento fue la primera vez que sentí que de verdad era una ‘santa’.

Cerró los ojos en esa pose, y de una forma diferente a los árboles espíritu, empezó a liberaba una luz divina.

Los subordinados de Melissa atacaron todos a la vez.

En medio de aquello uno recibió un ataque. Una rama de un árbol espíritu golpeó a uno como si fuera un brazo, le había dado en la cara.

Su cuerpo brilló y el de Melissa también.

En la cara de Melissa apareció una marca roja.

Esto es… no puede ser.

[No deberías preocuparte.]

Me dijo Melissa.

[Aguanto más que otras personas y me curo rápido.]

Después de decir eso la hinchazón de su cara desapareció.

Tras treinta segundos desapareció como si nunca la hubiera tenido.

En ese momento recordé lo que me contó Delfina.

Fue ejecutada durante siete días pero al final seguía bien.

Eso fue.. ¿Acaso era verdad?

Mientras pensaba en eso Los subordinados de Melissa recibieron otro ataque.

Esta vez fue el cuello donde recibieron el golpe, y el cuello de Melissa empezó a borbotear sangre.

Eso también se curó muy rápido, lo único que quedó de la herida fue el cuello ensangrentado de su atuendo.

Esto… no era algo fácil de ver.

A Melissa no parecía importarle y a sus subordinados mucho menos. Pensaban e ella como ‘la milagrosa’ así que seguro que estaba bien, pero a mí no me daba ninguna buena impresión ver eso.

Quiero decir, qué narices están haciendo estos.

Mientras decía eso esta vez dos fueron golpeados a la vez y salieron por los aires.

Los dos se levantaron rápidamente y volvieron a por el árbol espíritu, pero Melissa perdió el equilibrio y calló de rodillas.

¿…SI Melissa no estuviera aquí ya estarían casi aniquilados? Sólo conseguían acabar porque Melissa estaba allí.

Cuando pensé eso, me cabreé. Me cabreé tanto que fui a atacar al árbol espiritual.

Movió sus manos para intentar golpearme.

Lo paré con la espada y lo corté a continuación.

¿Pero qué? Pero si son muy débiles.

Pensaba que iba tener que esforzarme pero son mucho más débiles de lo que me había imaginado.

Era tan débil que pude partirlo en dos.

El árbol espíritu al ser cortado por la mitad desapareció como si se evaporara.

[Qué ha sido eso.]

[Con una espada… ¿Ha cortado a un espíritu árbol con una espada larga sin ninguna bendición?]

[No es posible.]

Los subordinados de Melissa se sorprendieron.

[Como… como ha hecho eso.]

Melissa estaba igual.

¿Que como lo he hecho? Simplemente le di un tajo.

Me enfadaron estos tíos que no paraban de juguetear.

Entendí la estrategia. Sé como funciona, Melissa recibe todo el daño y los otros atacan sin preocuparse de nada.

Esta estrategia estaba montada alrededor de su habilidad especial, era algo que funcionaba.

Pero me cabreaba igual.

No podía hablar, así que lo dije por gestos.

[¿Dice… que se encargará del resto?]

Asentí

[¡Bastardo! ¡Te estas riendo de nosotros!]

‘Sí es verdad’ quise decir.

Porque con esta panda de incompetentes, tenía que ver a una mujer hacerse daño.

[¿…Puedo encargárselo?]

[¿¡Santa- sama!?]

[Dejádselo a él. Si al final la aldea se salva no importa quién lo haga.]

[Por favor déjenos que nos encarguemos nosotros.]

[En vez de un desconocido, a Dios pongo por testigo, nosotros—]

Me acerqué corriendo a los hombres con mi espada dentro de su funda. Con la funda les golpeé a todos y los dejé inconscientes.

Como era de esperar, ya que Melissa no estaba rezando los golpes no le llegaron a ella y se quedaron inconscientes de verdad.

Aunque creo que lo mejor sería que los cortara en cachitos.

[Tu…]

A la Melissa sorependida le dije por gestos que esperara aquí.

[…Por favor hágalo.]

Fui dentro del bosque.

Estaba tan cabreado que en el momento que se me apareció un árbol espíritu lo corté por la mitad.

Tras haber matado diez de ellos recobré un poco la compostura.

[¿Cuántos quedan?]

{¿Quieres que te enseñe?}

[¿Me lo puedes decir?}

{Desenfúndame.}

Desenfundé a Eleanor tal y como ella me dijo. Y en ese momento de repente en mi cabeza supe la localización de tres árboles espíritu.

Tenía un mapa en la cabeza y aparecían puntos con el lugar.

[Esto es increíble.]

{Si se tratan de espíritus, déjamelos a mí.}

[Es verdad. Bien, vamos a aniquilarlos rápidamente.]

{Umu.}

Tomé prestado los sentidos de Eleanor y corrí por la ruta más directa en el bosque, corté dos de un golpe y luego el tercero.

Después del último tomé aire.

[Ya no queda ninguno ¿no?]

{Si te refieres a espíritus sí.}

[Bien, volvamos.]

{Puede que hayan despertado.}

[Si esos tipejos siguen quejándose y hacen que Melissa se sienta mal, los cortaré de verdad esta vez.]

{Vas a acabar con ellos antes de que empiece a rezar.}

[Esa es la idea.]

Asentí satisfecho y me di la vuelta para volver a la entrada del bosque.

Para mi sorpresa no pude dar ni un paso.

[¿Tu… tú eras el portador de la espada demoníaca?]

Melissa estaba ahí plantada.

[¿Porqué…?]

[Por que era peligroso…]

Ah vaya, me ha visto.

En esta situación no podía usar excusas.

Seguía vistiendo la ropa negra y la capa pero Eleanor resaltaba demasiado.

Ya me había resentido a confesarlo.

[Gracias.]

[¿¡Eh!?]

Lo que escuché no me lo esperaba para nada.

[Gracias por salvarme.]

Dijo la santa Melissa mientras bajaba la cabeza.

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