Kujibiki Tokushou: Musou Haremu ken – Capítulo 40

Capítulo 40: También eres débil ¿Sabes?

Traducción/Edición: Unknown Soldier

Salí del edificio junto con Melissa. Sus subordinados estaban siendo tratados todos juntos, no se iban a morir pero estaban avisados de que no se movieran durante un tiempo.

A causa de eso Melissa estaba un poco preocupada.

[¿Qué pasa?]

[U~un, no es nada.]

[Esa no es una cara de no pasa nada. Cuéntamelo.]

[…]

La cara de Melissa no era como si dijera ‘Es algo complicado’ sino una de ‘tengo un problema’.

Al verla lo supe claramente. Recordé lo que había pasado hasta ahora y lo deduje.

[Todavía tienes planeado ir a salvar a más gente ¿no?]

[Sí.]

Me lo dijo un poco angustiada.

Me quedé atónito.

[¿Se puede saber cuántas peticiones tienes?]

[Uhmmm……]

[Vale para no cuentes más.]

Cuando vi a Melissa contando con los dedos la cantidad que le quedaba hice que parara. Tiene tantos que necesita contarlos de esa forma para recordarlos.

[… Dónde es el siguiente.]

[¿Eh?]

[Qué a dónde vas ahora. Estás preocupada y tus subordinados no pueden ayudarte. Yo te acompañaré.]

[Pero… hacer algo así….]

[No lo pienses más.]

Hice que me siguiera.

Como había una manada de lobos que estaban haciendo estragos en un pueblo llamado Oryum, fuimos montados en un caballo rápido.

De allí fuimos a Letos, luego a Ryukai.

Y a Euboi.

[¡Uaa! ¡Pero cuántos tienes!]

[Todavía quedan…]

[No hace falta que los cuentes con los dedos.]

[He respondido lo que se me ha preguntado.]

No quiero saber realmente cuántas quedaban pero me estaba empezando a irritar.

Al seguir a Melissa de un lado para otro solucionando problemas, me di cuanta de algo.

Ella estaba haciendo esto sin cobrar un céntimo.

Después de solucionar los problemas como mucho recibía un ‘Gracias’.

En fin, sé que la mayoría de los incidentes ocurren en pueblos pequeños y no se puede esperar una gran recompensa pero esto es peor todavía.

Pero lo peor de todo era

[Uhmmm… lo siguiente es…]

Después de resolver lo de Euboi, Melissa sacó un papel de la zona de su cadera y confirmó lo que estaba escrito. Era probablemente las especificaciones del encargo.

Tras confirmarlo la complexión de Melissa empeoró.

Como yo estaba con ella no tenía que recibir ninguna herida pero no podía hacer nada con la fatiga física.

Melissa estaba claramente cansada después de ir un lado para otro todo el día.

[Deberías descansar.]

[Pero todavía quedan—]

[¡No aguanto más!]

Agarré a Melissa y me transporté a mi habitación.

[¿D-dónde estamos?]

[Dentro de mi mansión, en mi habitación.]

[¡Eh……!]

Melissa me miró, luego miró la cama y su cara cambió al pensar otra cosa.

[¡No es para eso! ¡Tu duerme por ahora!]

[¿Eh? Pero…]

[No quiero peros, cállate y duerme.]

Intentó levantarse pero la volví a empujar, se volvió a intentar levantar pero la volví a tumbar.

Después de repetirlo varias veces, Melissa ya no se despertó.

[Por… el amor de Dios. Esto… no es… el momento… de hacer esto…]

Al estar tumbada en la cama a Melissa se le cerraron los ojos.

Se quedó dormido al instante.

A pesar de que no estaba haciendo nada se durmió enseguida.

[¿Ves? Te dije que estabas cansada.]

Estaba impresionado.

En la cadera de Melissa, en el uniforme—o vestimenta, empecé a buscar.

{¿La vas a atacar mientras duerme? Como es de esperarse del diablo.}

[¡Que no estoy haciendo eso! — Aquí está.]

Encontré el papel que Melissa estaba mirando antes.

Escritos en letras muy pequeñas estaban los encargos.

Me lo metí en el bolsillo y grité.

[¿Nana? ¿Estás ahí?]

Nana apareció de repente.

[¿Necesita algo de mí Aruji?]

[Cuento contigo para que le eches un ojo. No dejes que se levante de la cama sin importar lo que pase, tiene que dormir.]

[Entendido.]

Dejé a Nana a cargo de Melissa y me fui.

Empecé a pensar en cómo terminaría los encargos que quedaban.

[….A, re.]

Melissa se despertó despacio.

Yo que estaba leyendo un libro al lado de la ventana me acerqué a ella.

[Estas despierta.]

[Esto es… ¡Ah!]

Recordó lo que había pasado un instante antes y se levantó muy deprisa.

Su complexión estaba mucho mejor también se movía con más destreza.

Esta vez no la paré.

[¿Cuánto he dormido?]

[Un día entero.]

[¿¡Eh!?]

[Has dormido todo el día, debías de estar verdaderamente cansada.]

[Todo el día dices… no es posible.]

De repente a Melissa se puso blanca.

[Los encargos… la gente espera mi ayuda.]

[…Aquí tienes.]

Le tiré un papel.

Era el papel que tenía los encargos escritos y estaban todos tachados.

[Esto es… ¡Ah!]

[Los hice todos.]

[¿Todos?]

[Fui capaz de hacerlos en un solo día.]

[E-espera un momento, entre ellos estaba el de recoger ingredientes para una medicina era necesario matar a muchos Arcudos, lo estaba posponiendo porque esperaba la llegada de las fuerzas punitivas.]

[Esa eh, esa fue un verdadero incordio sabes. La parte que se usa para la medicina es el corazón invertido que les crece en el costado, lo entré por fín después de matar diez de ellos. Son un poco más fuertes que las vacas de montaña, por lo que eran un incordio.]

[Un incordio dices… esto no es algo que se pueda hacer solo…]

‘No me lo puedo creer’, es lo que tenía Melissa escrito en la cara.

[Estos encargos estaban pensados para durar una semana. ¿Y los has hecho solo… y en un día?]

Melissa empezó a murmurar algo.

[Si no te lo crees puedes confirmarlo más tarde. Les dije mi nombre y los resolví de forma apropiada, así que no habrá problemas.]

[Uhm…]

[¿Sí?]

[Gracias por hacer algo así por mí, no sé cómo darte las gracias.]

[No las necesito.]

[Pero aun así… Gracias.]

Se levantó de la cama y bajó la cabeza.

*¡Basa!*

Algo cayó de la cintura de Melissa.

Eso que flotaba en el aire mientras caía era un papel muy similar al que le había dado antes.

Melissa intentó cogerlo rápidamente, pero yo fui más rápido.

Le eché una mirada acusadora a Melissa.

[Todavía… te quedan más.]

[…….Sí.]

[¿Acaso estás planeando morir?]

[No puedo morir asi que…]

[¡¡UGAA!!]

Me sentía especialmente molesto por alguna razón, muy molesto.

[¿Esos son todos los que quedan?]

[¿Eh?]

[Que si esos son todos los encargos que te quedan por hacer.]

[Sí, esos son todos.]

[Bien. Voy a ir a terminarlos.]

[Pero esa gente espera mi ayuda—-]

[Calla.]

Le dí un capirotazo a Melissa en la frente. Eso hizo que se cayera de espaldas en la cama.

[Voy a hacer esto, así que descansa un poco más. Quiero decir que como eres más débil que yo, quiero que aceptes mi ayuda.]

Melissa se sorprendió mucho al escucharlo.

Pero al final asintió con la cabeza.

Hay que ver…

Estrujé el papel y salí corriendo de la mansión.

Como seguía estando muy molesto no me di cuenta de que Melissa se había sonrojado.

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