Kujibiki Tokushou: Musou Haremu ken – Capítulo 41

Capítulo 41: La Espada Demoníaca

Traducción/Edición: Unknown Soldier

Helen, Delfina, Io, Nana y Miu estaban muy cansadas.

Todas las de mi harén estaban cubiertas de algo grueso y blanquecino, porque les di amor hasta que las sábanas se quedaron empapadas…. Pero no fue suficiente ni de lejos.

La cuenta llegó a las 100 veces pero no fue suficiente.

Tenía más hambre de lo normal.

Sabía el motivo.

Por usar mis poderes al ayudar a Melissa de un lado para otro ahora sufro las consecuencias.

El resultado de estar cansado físicamente y cabreado por el terrible sacrificio que estaba haciendo Melissa hizo que aumentara.

Es el tipo de libido que se fortalece cuando estás cabreado.

Por eso a pesar de ser algo que normalmente me costaba mantener a raya, esta vez me fue imposible de suprimir.

{Si les haces algo más, acabarán destrozadas.}

[Lo sé.]

Lo sé de sobra, sus resistencias estaban en sus límites.

No podía pedirles más.

{¿Porqué no pruebas a desfogarte de otra manera?}

[¿De otra manera?]

{Desfógate moviendo tu cuerpo. Pega a algo o corre con todas tus fuerzas, algo así.}

Ya veo, puedo sacarlo haciendo deporte eh.

Puede que esa también sea otra forma.

Es más aburrido pero decidí intentarlo.

Después de taparlas con una sábana, agarré a Eleanor y me transporté.

Llegué a una montaña rocosa. Después de andar un poco vi al Orycuto.

El monstruo de piedra me vió y dio un paso atrás.

{Parece que está asustado.}

Lo siento, pero no voy a dejar que salgas corriendo.

Coloqué mi postura sujetando a Eleanor y le dí un tajo al Orycuto.

Lo partí en trocitos.

Tan pronto como se recuperó, lo volví a cortar en trozos. Sin dejar que se escapara ni una vez más continué cortándolo en trozos.

El calor de mi cuerpo, mi calma.

A través de Eleanor la proyecté contra el Orycuto.

{N….}

[¿Qué ocurre?]

{Siento… algo extraño.}

[¿Extraño?]

{Un poder diferente está creciendo dentro de mí. Es bastante caliente.}

[¿Es algo malo?]

{No parece que sea un problema pero…}

[En ese caso aguántate un poco.]

Tras decir eso continué usando a Eleanor sin parar.

En mitad de todo aquello escuché una extraña voz en mi cabeza pero la ignoré.

Proyecté todo lo que tenía contra el Orycuto.

Pasaron cinco horas y sin darme ni cuenta ya estaba oscureciendo, conseguí suprimirlo por fin y me volví a la mansión, entré en una habitación vacía y me desmayé sobre la cama.

Probablemente al haber sacado todo de dentro de mí me quedé dormido enseguida.

Cuando desperté una niña pequeña estaba encima de mí.

Era una niña bastante mona que parecía ir todavía a la guardería y estaba sentada encima de mí mientras me miraba casi sin parpadear.

Pensé que era un sueño.

Pero sentía el peso y la sensación de la cama en la que estaba tumbado era real.

[¿Qui-quién eres tu?]

[Padre.]

[Lo siento pero por mucho que lo intento no puedo verte como un hombre.]

[No es eso.]

La niña me señaló con el dedo.

[Padre. Mi papá.]

[¿Hablas de mí?]

[¡Sí!]

Eso no es posible, pensé.

Es cierto que hice cosas que podrían haberme dado hijos varias veces, un número exagerado de veces pero no había pasado ni un mes desde que empecé a hacer eso.

No es posible que haya nacido una niña, y además parecía tener unos 3 o 4 años, como dije antes, parecía ir a la guardería.

Sin lugar a dudas no es mi hija.

Es mona, muy mona.

Tan bonita que probablemente me daría cuenta de ella si me la cruzara en el pueblo.

A lo mejor era algún tipo de juego por lo que le seguí el rollo.

[¿Cómo te llamas?]

[Todavía no tengo nombre, padre.]

[Ya veo. ¿Y de donde has venido?]

[De dentro de padre.]

Vaya forma más explícita de decirlo, aunque es algo que podría pasar.

[¿Y dónde está tu mamá?]

[Ahí.]

La niña apuntó hacia un lado. Pero no había nadie en esa dirección.

Específicamente hablando no había ningún humano.

Allí es estaba la espada demoníaca Eleanor.

[Madre.]

[Eso es una espada ¿Sabes?]

[Sí lo sé. Porque yo también soy una espada.]

[¿Eh?]

Sin importar lo sorprendido que estaba la niña se bajó de encima de mí.

Hizo una pose juntando los puños como si recogiera algún poder.

Y poco después ocurrió.

El cuerpo de la niña se bañó con una luz negra.

Cuando la luz se disipó una espada corta estaba en su lugar.

Por decirlo de alguna manera era una Eleanor en miniatura.

¡Era como si Eleanor se hubiera encogido!

La niña volvió a su forma humana.

Las dos… no eran humanas… mientras las miraba tenía las manos en la cabeza.

[Entonces yo soy tu padre y Eleanor es tu madre.]

[¡Sí!]

La niña asintió de forma exagerada. Mierda, que mona es.

[… Vale aceptaré que Eleanor es la madre. Sería muy difícil pensar que no después de haber visto eso.]

Después de todo tenía la misma forma sólo que en miniatura.

[¿Cómo ha ocurrido esto?]

{¡Có-cómo voy a saberlo!}

Eleanor estaba muy alterada. Eso quiere decir que ni ella se lo esperaba.

{E-en primer lugar para que una niña haya nacido tendría que haber hecho… ¡Ah!}

Sus palabras se pararon en seco. Parece que se acordó de algo.

{Anoche.}

[¿Anoche?]

{Como me usaste para proyectar tu libido…}

[Fue de esa forma eh. Pero llevamos peleando ya un tiempo ¿No? Porqué ha ocurrido ahora.]

{O ayer fue especial o tenías demasiado acumulado.}

[…]

No pude contestar a eso.

Ya fuera porque con que sólo una fuera verdad probablemente me lo creería.

Es cierto que ayer liberé mi libido acumulado y mi cabreo, pero como Eleanor no es humana y con todo lo que tenía acumulado, probablemente me lo crea.

[¿Eso es cierto?]

[Padre… ¿Me odias?]

Me dijo mientras me miraba desde abajo.

Eso me descolocó.

Por la tarde volví a las montañas rocosas.

Cuando me vió el Orycuto se retiró mucho más rápido que la última vez.

Me siento un poco mal, pero por favor se mi sacrificio para tener a la madre y a la hija juntas.

[Bien vamos allá.]

{U-umu.}

{¡Sí!}

Las voces en mi cabeza se convirtieron en estéreo.

Tenía a Eleanor en una mano y mi hija en la otra.

Eleanor estaba en la derecha y mi hija en la izquierda.

Sus tamaños son diferentes asi que es como blandir una kodachi.

Alcancé al Orycuto y le pegué un tajo.

Sin lugar a dudas era la hija de Eleanor y… mía.

La sensación al cortar al Orycuto era casi la misma que con Eleanor y ella me cabía mejor en la mano.

No estaba usando la razón, no sé cómo había pasado esto.

Pero lo que es seguro es que ella es mi hija.

No había ninguna necesidad de hacer nada más que esto, así que me transporté al jardín de la mansión.

Y allí volvió a su forma humana.

[¿Cómo ha ido padre?]

[Sí, te creo. Eres mi hija.]

Me arrodillé y le acaricié la cabeza.

Mi hija hizo un dulce ‘ejejeje’.

Maldita sea están mona… ¿Acaso no será la número uno del mundo?

Continué acariciándola.

[Padre.]

[¿Sí, qué ocurre?]

Incluso yo me di cuenta de lo amable que era mi voz.

[Y también madre.]

{¿Qu-qué pasa?}

Eleanor parecía seguir confundida.

[Mi nombre, me haría muy feliz que me dierais un nombre.]

[¡Es verdad!]

{Si.}

Miré a Eleanor. Si ella decía la verdad seguía sin tener un nombre.

Lo sabía era mi hija, debía darle un nombre en condiciones.

Miré a Eleanor y dije.

[Hikari.]

[¿Hikari?]

[Sí, Hikari.]

Eleanor y Hikari.

Ese nombre me salió casi al instante.

[¿Estás de acuerdo?]

Pregunté a Eleanor.

{No tengo objeciones.}

Era una voz más obediente que de costumbre.

Mi hija repitió varias veces el nombre y asintió.

[¡Sí! ¡Soy Hikari!]

Esa sonrisa… maldita sea, sí que es la mejor sonrisa del mundo después de todo.

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