Kujibiki Tokushou: Musou Haremu ken – Capítulo 37

Capítulo 37: Una santa con siete cabezas

Traducción/Edición: Unknown Soldier

[Señor, tiene un visitante desu.]

Después de trabajar y quedarme relajado dentro de mi mansión, Miu me dijo eso.

[¿Un visitante? ¿Quién es?]

[Uhmm, es una persona llamada Melissa-san.]

[Ese es un nombre que escucho por primera vez. Bueno, hazla pasar a la sala de espera.]

[Sí.]

*BataBata* Miu salió. Poco después yo también salí de la sala donde me estaba relajando y fui relajadamente a la sala de espera.

{Ese es un nombre de mujer. Tus colmillos envenenados se tomarán otra pobre víctima más eh.}

[No digas que son colmillos envenenados. Aun que así lo parezca, las estoy tratando muy bien. Quiero decir que tú eres la de los colmillos envenenados, tú eres la que posee a todo el mundo.]

{Tu estás hecho todo un diablo, no pude poseerte.}

[No me llames diablo, al menos estoy tratando con mucha delicadeza.]

{Esa delicadeza de la que hablas, la tratas de la misma forma que dices que les das ‘amor’.}

Mientras hablaba con Eleanor de esa forma, entré en la sala de espera.

Había unas cuantas chicas dentro.

Todas vestían las mismas ropas, tres de ellas con un tipo de ropa algo más simple y estaban colocadas como si fueran guardaespaldas.

Una de ellas, la que estaba sentada, tenía una decoración en la ropa muy colorida.

Se colocaron de forma que era muy fácil saber el tipo de relación que tenían entre ellas.

Todas las guardaespaldas tenían pinta de tener veintitantos pero la chica sentada era bastante más joven no llegaría a veinte años de edad.

La chica que estaba sentada se levantó de su asiento y me habló de una forma muy coloquial.

[Me llamo Melissa.

[Yuuki Kakeru. Por favor tome asiento.]

Hice que Melissa se sentara y yo también lo hice.

[Y bien, ¿Cuál es el favor que quieres pedirme?

[Eso de tu cadera, es la Espasa Demoníaca Eleanor, ¿Verdad?]

[¿Eh? Sí, eso es.]

En el momento que iba a preguntar que qué pasaba con eso me di cuenta de algo.

A Melissa no se le notó mucho pero las guardaespaldas se pusieron mucho más serias.

Miraban a Eleanor con una cara que daba mucho miedo y tenían las empuñaduras de sus espadas fuertemente apretadas.

¿Estan nerviosas? No, ¿Asustadas tal vez?

[¿Es la de verdad?]

[Es falsa.]

Esto iba a ser un incordio así que dije eso descaradamente.

No ganaba nada diciendo que si era real, en ese caso ella hubiera dicho ‘Ningún humano podría manejarla normalmente’ o algo por el estilo.

Es por eso que dije lo que dije, pero justo cuando lo dije Melissa cambió su expresión.

[¿Porqué estás mintiendo? Toda su maldad está emanando de ella, no importa por donde la mires, es la verdad seguro.]

Eso me sorprendió un poco.

Me sorprendió que hablara sobre Eleanor desde el principio pero también el hecho de que era estuviera tan confiada de era la espada real.

Quiero decir… la maldad emana de esta cosa eh.

Cuando lucho puedo sacar a propósito unas auras negras pero no le di mucha importancia porque eso era lo de siempre.

[¿Porqué no dices nada?]

[Ah, no. En vez de eso, ¿Qué harás si es la verdadera?]

[¿Qué haré?]

La cara de Melissa se endureció. ¿He dicho algo estúpido?

[¿No puedes entenderlo después de ver nuestra apariencia?]

[¿Apariencia?]

¿Les pasa algo a sus ropajes? Es como un uniforme, aparte de que Melissa para tener una posición superior, no sé que más decir.

{Esas chicas son de la iglesia de Solon, la religión más extendida del mundo. No tengo muchos detalles pero por sus ropas parecen alguien importante.}

Eh~ Eso quiere decir que son como los obispos en el cristianismo o algo así.

No se si un obispo tiene mucha autoridad pero es la única imagen que puedo componer ahora mismo.

En fin, puedo entender porque se han enfadado. Probablemente en este mundo con sólo ver su ropa la gente puede saber que son de la iglesia de Solon. Por eso están enfadadas.

[Una destacada miembro de la iglesia de Solon ha venido, ¿A qué exactamente?]

[¿A pesar de saber eso lo preguntas de verdad?]

[¿……Vais a sellar esto?]

Es lo único que se me pasó por la cabeza en ese momento.

Una religión y una espada demoníaca que puede poseer a su portador sin ninguna excepción.

Por eso pensé que sería algo así.

Y estaba en lo cierto.

[Eso es, he venido a por ella.]

Hemos llegado a esto eh?

[Lo siento pero no puedo dártelo.]

[100 monedas, de oro.]

[¿Eh?]

[No dije que fuera gratis, ¿Qué te parece cambiarla por 100 monedas de oro?]

Han venido a tirarme el dinero a la cara eh.

[Lo rechazo.]

[¿……cuánto quieres que te demos?]

[No se trata de la cantidad. Aunque me dierais todo el dinero que pudierais conseguir, no me desharía de ella.]

[¿Entonces que deseas?]

No le di una respuesta. Por mucho de negociaramos no estábamos en la misma onda.

Dársela a Melissa era la premisa a seguir, y yo ni me lo estaba planteando, no la soltaría por nada del mundo.

No tiene sentido que negociemos.

Melissa y yo nos miramos fijamente.

[Entiendo.]

Melissa se levantó.

[No sé qué es lo que pretendes.]

Dije eso con sutileza.

[Volveré de nuevo.]

[¿De nuevo?]

[Sí. Vendré todas las veces que hagan falta hasta que cambies de opinión. Bueno, supongo que ya te darás cuenta lo peligrosa que es Eleanor muy pronto, así que seguramente cambies de parecer.]

Tras decir eso Melissa se fue.

Por la tarde fui a recoger a Delfina.

Estaba en su oficina de la empresa y le conté lo que pasón con Melissa.

[Y pensar que la santa Melissa vendría.]

[Santa Melissa.]

Por alguna razón alguien con un nombre interesante apareció.

[Según los rumores…… no, es la verdad para la iglesia de Solon, en una guerra contra los infieles ella fue capturada  y fue condenada a ser decapitada en la prisión, pero aguantó la decapitación durante siete días, o eso dicen.]

[¡Eh……? ¿Le cortaron el cuello durante siete días y no puedo ser decapitada?]

No terminaba de entender lo que me estaban diciendo.

[Eso es. Después de eso fue salvada por la iglesia de Solon y esa ‘verdad’ se convirtió en un milagro divino y ella la personificación de dicho milagro, de esa forma la ordenaron Santa.]

[Esa es una historia muy poco creíble, quiero decir, qué es eso de no poder ser decapitada durante siete días.]

[Es por eso que dicen que es un milagro divino.]

[Bueno si de verdad fuera verdad seguro que es un milagro de Dios.]

[¿…… debería hacer algo al respecto?] 

[¿Algo?]

[Haré que los rumores de que Eleanor es falsa se propaguen. Eso es muy simple. Yuuki-sama, en realidad, ha estado usándola durante mucho tiempo no ha sido poseído por la espada demoníaca. Esa es la verdad, pero nadie se creería que es de verdad…… como me pasó a mí.]

Cuando dijo eso se sonrojó un poco.

Pues sí, Delfina también era así.

[Melissa la ví y dijo que la maldad esta dentro.]

[Entonces unos simples rumores no servirán de nada.]

[Eso creo yo.]

[Entiendo, en ese caso no haré nada.]

[Ya.]

Volvemos a estar donde empezamos.

[Vámonos a casa.]

[Sí.]

Justo en el momento que asintió, alguien llamó a la puerta de su despacho.

[¿Qué?]

Su subordinado entró. Era una cara familiar, no se sorprendió de verme dentro.

[Tiene una visita.]

[¿Una visita? ¿A estas horas y sin cita?]

[Esto…]

El subordinado le dijo algo a Delfina al oído.

[Es la santa Melissa.]

Aunque lo dijera susurrando, mis oídos lo captaron todo.

Delfina se sorprendió y me miró rápidamente.

Claro, si algo así pasaba deberías reaccionar así.

Yo también estaba sorprendido.

[Yuuki-sama, Melissa-sama de la que hablábamos antes ha venido.]

[¿Qué pasa con nuestra relación?]

[No la he hecho pública.]

[Entiendo.]

[¿…… qué hacemos?]

[Te lo dejo a tí.]

[¿Sí?]

[Haz lo que creas que es lo mejor para la ocasión.]

[¿De verdad?]

[Sí, te lo dejo todo a tí.]

No pasará nada si es Delfina. Ella no haría nada que me desfavoreciera y además tiene muchas habilidades.

En vez de alguien como que no tiene ni idea de negociar, es mejor dejárselo ella.

[Lo he entendido. Tomaré de base que Eleanor no deja que la sueltes.]

Asentí con la cabeza. Ella sabe lo que hace.

[Por cierto.]

Delfina cambió su expresión y puso con una cara más amable.

[¿Eh?]

[La santa Melissa, qué piensas de ella como mujer.]

[¿Cómo mujer? U~MMM]

Era algo que no me había planteado así que no le pude responder en el momento.

En el mismo edificio pero en otra habitación.

Estaba escuchando desde la habitación de al lado a Delfina hablando con Melissa.

[Hace mucho que no nos vemos, su señoría Melissa. Su éxito estos días cada vez más y más~~]

[Deje las introducciones para luego. Conoces, conoces al portador de la espada demoníaca verdad.]

Oye, oye ella lo sabe.

[De qué está hablando.]

[No se haga la tonta. He investigado como es debido y ha invertido en él.]

Ahh, eso era.

[Somos mercantes. Invertir en personas es lo habitual.]

[No es que la esté culpando por eso. Quiero decir, que hoy he venido a comprar información. Información sobre el portador de la espada demoníaca.]

[……Sí.]

[No se porqué no pasa nada ahora mismo, pero quien sabe las desgracias que pueden suceder en el futuro si no la sellamos lo antes posible. Este pueblo… no, si nos ponemos en lo peor podría caer el reino de Mercouri.]

Bueno eso… eso casi pasa de verdad.

El incidente del ejército no muerto cuando se quedó sin el control de Eleanor, si no llego a estar yo para pararlo, Andreu dijo que Roizen podría haber sido aniquilada.

Se que las preocupaciones de Melissa no son infundadas.

Pero… me ha sorprendido.

Mientras escuchaba la conversación con Delfina, me dio la sensación de que Melissa solo tenía buenas intenciones.

Mientras pensaba eso, seguí escuchando.

Delfina la hizo dar vueltas pero no la engañó, simplemente le dijo cosas que había investigado antes de conocerme, led dijo la información como si fueran rumores.

Cazó solo vacas de montaña, tenía una mansión, tenía una sirvienta mujer-bestia, era cercano a la princesa Helen…

Sólo dijo eso. Podía parecer como si fuera muy detallado, pero en realidad no le estaba dando mucha información. Las cosas como el Teletransporte o lo de prestar habilidades, de eso no le dijo nada.

[Gracias por todo, ha sido de gran ayuda.]

[Es genial que haya podido ser de ayuda.]

[¿Puedo preguntar algo más?]

[Lo que quiera.]

[¿Me puede conseguir este equipamiento? Cuanto antes mejor.]

[Esto es… ¿Vais a ir a subyugar árboles espíritu?]

[Hay una pequeña villa llamada Rintos y parece que están teniendo ciertos problemas con las apariciones continuadas de árboles espíritu. Nos vamos en seguida, ¿Puede tenerlas para ya mismo? Le pagaré.]

[Rintos… esa pequeña villa tiene una población de cien personas ¿no?]

[¿Tiene la población algo que ver con lo que acabo de contar?]

[No, nada. Lo reuniré lo antes posible.]

[Por favor.]

Delfina salió de la habitación, yo también salí y la llamé en voz baja.

[Qué ocurre.]

[¿Puedes preguntarle a Melissa si necesita a alguien como un mercenario? ¿Y si lo necesita, me puedes preparar un atuendo negro que cubra mi identidad?]

[¿…La vas a ayudar?]

[Sí me ha interesado un poquito.]

[Entiendo, como desees.]

Delfina volvió a entrar.

[Melissa, su señoría. En vez de equipamiento, ¿Qué tal si le presento a una persona?]

[¿Una persona?]

[Es el guerrero más poderoso que tenemos, le aviso enseguida.]

Delfina ya me había puesto en un pedestal.

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